miércoles, 5 de septiembre de 2012

MÁS CERCA DEL SOL Y LA LUNA EN TEOTIHUACAN

Sofía y yo en Teotihuacan
Pasan los días y ya se me está haciendo tarde en actualizar algunas "escapadas" o "salidas" por México en los pasados meses de julio y agosto. Aprovechando la visita desde Granada, pues finalmente aprovechamos para acercarnos a Teotihuacan y ver de cerca las pirámides del Sol y la Luna. A mi personalmente me suelen gustar más este tipo de recintos de museo, en dónde grandes estructuras arqueológicas hacen que en cierta forma te preguntes cómo después de tantos años y siglos, has llegado tu a formar parte "del todo". Además, en cierta forma es una forma de poder sentirse en conexión con los ancestros. Durante la visita tuve una (para mi) genial idea, que fomentaría esa "conexión" casi mística, pero me la guardo para por si algún día se puede hacer realidad (para eso tendría que ser Presidente de México o al menos alguien como Slim).

Una de las estructuras laterales en el valle de Teotihuacan
Los paseantes granadinos, de camino a la Pirámide del Sol (al fondo)
Nos fuimos un domingo al medio días. Nos fuimos hasta la estación de autobuses del norte para coger un autobús hasta las pirámides. El trayecto tarda poco menos de una hora (depende de las paradas del camino). Habíamos escuchado que los domingos la entrada era gratis y en verdad si que lo era (o lo es), pero sólo para los nacionales o residentes legales en México. Los turistas deben de pagar (creo que una tarifa reducida de domingo) y a mi me parece muy bien que el turista pague (sea cual sea el día). Así que Sofía y yo no pagamos, pero nuestros visitantes granadinos tuvieron que pagar. Aún así, creo que merece la pena el precio de la entrada y creo que en algún momento me gustaría volver, pero tal vez no en domingo (aunque tenga que pagar) y algo más temprano, para aprovechar el tiempo, ya que a las 5 p.m. están cerrando.

Calzada de los Muertos con la Pirámide de la Luna al final
Cerca de la Pirámide de la Luna (al fondo), tomándonos un respiro
Tenía ganas de subir a la Piramide del Sol, aunque mi temor era saber si mi vértigo (incipiente con los años) me dejaría no tanto subir, si no bajar. Al final no subimos a la Pirámide del Sol, por que además había un chingo de gente para subir (la fila podía tardar más de 40 minutos para llegar al inicio) y también me preocupaba mi (también incipiente) enoclofobia (odio a las multitudes), aunque esta no es tan grave (aunque si me ha hecho pasar malos ratos y sudores en el metro o en el metro bus). Así que la Pirámide del Sol la pasamos casi de "puntillas" y preferimos entonces recrearnos más en la Pirámide de la Luna, algo más pequeña y de menores escalones (no se puede subir hasta arriba). También había una notable menor cantidad de personas para subir (y bajar). Se supone, que aunque la Pirámide de la Luna no es la más grande (la más grande es la Pirámide del Sol), si se entiende que es la pirámide principal en la que termina (o empieza, según se mire) la Calzada de los Muertos, que es todo el camino  principal del asentamiento arqueológico azteca de Teotihuacan ("ciudad de los dioses").

Vista de la Pirámide del Sol desde la plaza de la Luna
Foto de grupo con los visitantes de Granada con la Pirámide del Sol
Migue y yo en la Pirámide de la Luna
Bajando de la Pirámide de la Luna
(parecemos personajes de cualquier juego antiguo de Atari)
Vista más amplia de los escalones de la Pirámide de la Luna
Pequeño puesto de venta ambulante, con su letrero de que aceptan pagos con tarjeta
Hace falta (casi obligadamente) llevarse al menos una gorra, un buen sombrero y hasta una sombrilla y sobretodo una botella de agua (o algún líquido), pues si te pilla un día de mucho sol, a la vista que aunque el paraje es todo verde, en la zona de Teotihuacan hay pocos árboles que den sombra a los paseantes. Es curioso ver a numerosas familias, con mucho niño, que rápidamente se antojan de que le compren un "arco y flechas" o un molestoso artilugio que se supone que imita el rugido de un jaguar (o algo parecido), pero que no deja de ser ruido. En fin, que ni en las pirámides te libras de la venta ambulante en México, inclusive hasta tienen forma de pago con tarjeta en medio de la nada (no averigüé que tipo de sistema alambico o inalámbrico usan). Si pasan por México D.F. es una visita obligada y si viven ya en el D.F., siempre es bueno de vez en cuando (cada año o menos) dar un paseo por la Calzada de los Muertos y observar lo majestuoso de las pirámides. Es asombroso ver (y pensar) cómo civilizaciones (supuestamente) inferiores, lograron construir edificios tan impresionantes. Me imagino que "inferiores" fueron los que descubrieron arquitectura tan imponentes, me imagino que por eso aún se especula con la posibilidad de que haya habido una fuerza extraterrestre que haya promovido tan impresionantes estructuras divinas. Yo que no dejo de ser un "especulador", además de admirar lo que han dejado para nuestro disfrute los antepasados de todos alrededor del mundo, también una vez en Teotihuacan me he preguntado si no será verdad que algo tuvieron que ver los extraterrestres (y que estos hayan sido los dioses). Lo que está claro, es que mientras no se demuestre lo contrario, es una muestra más que la virtud más grande que tiene el ser humano y motor de toda su evolución, es la imaginación y la necesidad de hacerla realidad... como la Pirámide del Sol y la Luna.

Calzada de los Muertos desde arriba de la Pirámide de la Luna
Teotihuacan vista desde la Pirámide de la Luna (con la Pirámide del Sol al fondo)
Vista superior (desde la Pirámide de la Luna) del valle de Teotihuacan

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